Un sistema de monitorización continua de glucosa (CGM) es un dispositivo microelectrónico complejo. Para fabricar sus sistemas CGM, MLC utiliza una sala blanca propia y equipos de alta precisión, cuyas marcas no se revelan, lo que proporciona a la empresa una ventaja competitiva.
¿Por qué es importante?
1. Precisión micrométrica y estabilidad de las características.
El ancho y el grosor del electrodo del biosensor se miden en décimas de milímetro. El procesamiento del electrodo requiere un corte láser con precisión micrométrica, ya que una desviación de solo unas pocas micras puede alterar las mediciones. Los equipos de precisión garantizan la repetibilidad y la estabilidad de los parámetros de un electrodo a otro.
2. Aplicación de membranas por etapas.
Durante la aplicación de las membranas se emplean equipos de precisión con sistemas de visión artificial, que permiten controlar la exactitud del proceso de fabricación en cada etapa. Estos equipos ofrecen una elevada precisión tanto en el posicionamiento como en la aplicación del material sobre el electrodo.
3. Alta productividad y escalabilidad.
MLC está orientada a la producción a gran escala de dispositivos CGM, algo que solo es posible mediante líneas automatizadas capaces de garantizar una fabricación económicamente eficiente sin comprometer la calidad.
4. Garantía de hermeticidad y protección frente a agentes externos.
Después del ensamblaje, cada sensor se somete al proceso de encapsulado multicapa patentado por MLC. Los equipos de precisión garantizan la hermeticidad total de los componentes y su protección frente a la humedad, el sudor y las cargas mecánicas durante el almacenamiento y el uso del dispositivo.
Los equipos de precisión son la base de la fiabilidad de los sistemas CGM de MLC, garantizando que cada sensor sea preciso y seguro.